El famoso discurso de Dante en Martín (H) sobre follarse a las mentes

25 octubre 25UTC 2008 en 20:39 | Publicado en Crítica | 6 comentarios
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Tal vez a alguien ni siquiera le suene la película. Debo decir que me parece lamentable y que es una película que hay que ver sí o sí, a no ser que seas un parapléjico espiritual. Claro que no tiene por qué ser ahora, no. Vamos a centrarnos ahora en este fragmento, que no le roba interés al visionado completo del filme, y que os recomiendo para cuando os apetezca ver buen cine.

Me parece un discurso sublime. ¿Quién no ha oído eso de: “no te follas su inteligencia”, cuando alguien dice que no se acostaría con otra persona porque le parece tonta? ¡Pues claro que te follas su inteligencia! Pero creo que también te follas otras cosas. No puedo decir que suscriba este discurso palabra por palabra. Mi principal discrepancia está en la palabra que, en teoría, revoluciona la visión superficial de la sexualidad: “mente”.

A mí no me atraen un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda. Bueno, no es que no me atraigan; claro que me atraen, me encantan, pero no me seducen. Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia…” Dante proclama que hay que follarse a las mentes, pero nos recuerda, en primer término, que la atracción es la base de la actividad sexual. Un cuerpo no tiene por qué seducir, pero tampoco puede existir una seducción completa sin un aliciente de atracción física. “…me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer.” Destaco “que los mueve”, porque en ése punto es donde, según mi criterio, Dante da en el clavo. Porque en el movimiento se implican a un mismo tiempo el cuerpo y la mente. Y entonces se produce la seducción, cuando se manifiesta la interacción entre varias facetas de un ser. La interacción entre cuerpo y mente.

Sé que ahora dar otra vuelta de rosca resulta casi patológico, hablando como hablo de sexo, pero también, en tanto que consideramos involucrar a la mente en ello, vamos a hacerlo bien, y vamos a ir hasta el fondo. Dije al principio que en efecto pienso que cuando te follas a alguien, te follas su inteligencia, pero también te follas otras cosas. Y dije que la clave está en la interacción. Y dije, entre cuerpo y mente, pero lo dije por mantener la terminología que usa Dante. La clave de la interacción no está tanto en los elementos que convergen en ella, ya sea el cuerpo o la mente, sino en la misma interacción, en el movimiento, porque eso es la persona. Y lo que te follas, es la persona. Ahora bien, ¿qué es una persona? Según Lacan, y, lamentablemente (porque es un verdadero quebradero de cabeza), también según mi opinión, seducido -no sexualmente- por las teorías del psicoanalista, el sujeto no existe. No existe porque no es una entidad unitaria, íntegra, sino que hay un abismo, una distancia, que separa la consciencia, el “yo”, o el “ego”, de todo lo demás, y todo lo demás no puede ser nunca pensado ni sentido por completo, por lo cual, siempre será mayor que el “yo”, y en consecuencia el “yo” nunca será completamente ninguno de nosotros, no existe un sujeto redondo; existe un sujeto escindido. Escindido es la palabra que usa Lacan, que conservo. En fin, por ilustrarlo de forma rupestre, somos como un montón de piezas de lego de diferentes colecciones y vete a saber cómo se junta todo eso. ¿Qué es la mente? ¿Incluimos en ella los sentimientos, las emociones? ¿La voluntad? El discurso de Dante parece limitar la mente a la inteligencia. Realmente, después de lo dicho acerca de Lacan, da igual cómo puedan responderse esas preguntas. No puedo decir que cuando haces el amor te follas a toda la persona, aunque ambas partes entreguen todo cuanto sean capaces de entregar. Pero sí puedo decir que te follas a todo cuando esa persona llegue a involucrar, sea lo que sea. De ahí que esté de acuerdo con que, en ciertos casos, el cibersexo pueda ser considerado infidelidad, porque uno puede no follarse un cuerpo, pero sí una mente y unas emociones, que no es poco. Así que yo no diría “hay que follarse a las mentes”, tan tajantemente, pero desde luego es algo que realmente merece la pena follarse. Porque, como otros han citado en un comentario en este blog, decía Bukowski que hay muchos y buenos culos por cincuenta dólares. Pero mentes, voluntades, sentimientos seductores…

Y ya en este punto, quisiera cerrar el comentario con otro aspecto importante del discurso, como es la bisexualidad de Dante. Sería un error pensar que querer follarse a las mentes conduce a la bisexualidad. Simplemente, la conducta sexual, bisexual en este caso, de Dante, se explica mejor atendiendo a su opinión sobre follarse a las mentes. “De qué sexo sean en realidad me da igual, es lo que menos me importa. El discurso se origina como forma de explicar las preferencias de Dante entre hombres y mujeres, y no al revés.

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6 comentarios »

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  1. Fantástico como siempre, la pudorosa explicación final defendiendo tu virilidad hetero huele a una inocencia que no le hace justicia a la mente que desarrolló el resto del texto.

    Me ha llevado recuerdos.
    “¿Cómo una chica tan guapa como tú con un petardo como yo?” “Yo follo con las mentes.” Las chicas también ven cine. (Esperaba q me respondiera “tu también eres muy guapo”, pero resolvió con elegante sinceridad. ¡No todas las princesas se vuelven sapos cuando las besas, pero también muerden!)

    Por cierto, ¿trainspotting es una mierda pero martin.h una perla? ¡¡No hay justícia en este blog!! Un abrazo, madrileño

  2. Gracias, por seguir el blog, y por comentar. Me alegro de que te haya interesado. Ciertamente la pudorosa explicación final ya no será tal, tienes razón y es totalmente innecesaria. También te digo que la anécdota es graciosa pero eso de llamar a una chavala “princesa” es un poco inocente también, aunque claro, un cuerpo esplendoroso nubla con facilidad la razón ;P
    Si miras los posts anteriores verás que he borrado la entrada de Trainspotting. Luego me arrepentí, porque es irrecuparable, lo que debí hacer fue rectificar oficialmente. Revisioné la película y no es tan mala, aunque la paradoja que daba origen al post me parece que sigue existiendo (paradoja que por cierto también resuelve Dante, en Martín H, de forma magistral). Lo cierto es que para dar un veredicto bien formado también debería leer el libro y me da demasiado palo…

  3. Un abrazo masnovino, desde Madrid

  4. Excelente comentario, excelente película, excelente blogg

    • Caramba, muchas gracias, Héctor

  5. Luego de un comentario que he visto por twitter, me trajo a colación esta película y la canción de los violadores del verso. En Martín H los excesos, el amor, el sexo se confunden y se huelen como si fuera una mescolanza inentendible a ratos. Pero este texto me encanta. A veecs nos vendemos esta cosa como que el sexo pudiera ser sólo algo donde utilizas tu cuerpo, pero no. Y si hago memoria, claro que me he acostado con mentes, he tenido sexo con sus mentes y ahí está justamente la gracia.
    Gracias por el comentario del texto tan decidor y siguiendo 😉


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