Si una persona empieza a interesarse por la escritura

11 agosto 11UTC 2008 en 19:00 | Publicado en Delirios | 14 comentarios
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Si una persona empieza a interesarse por la escritura, lo más razonable que puede hacer es quitarse esa idea de la cabeza. Salir y hacer un poco de ejercicio, tomar el sol y tomarse unas cervecitas, un café o lo que el susodicho prefiera; o, incluso, administrarse la mejor vacuna que ahora se me pasa por la cabeza: leer una novela verdaderamente buena y barrer esa ocurrencia, ingenua como una ilusión infantil, hermosa y bienintencionada, pero que no reportará provecho ninguno, sino todo lo contrario. El juego, claro está, es una actividad perfectamente legítima. Nadie sale herido, pues el posible lector asume el riesgo de abordar una producción genuinamente lúdica y el autor escribe completamente desprovisto de responsabilidades o compromisos que puedan obstaculizar el feliz cultivo de su afición.

No merece más que ser mencionado quien se interesa por la escritura y, planteándosela con seriedad, cree que escribe bien, o incluso osa pensar que alguna vez escribió algo que merecía la pena.

Quien se ha interesado por la escritura y se ha planteado el proyecto de escribir una obra descubre tarde o temprano que escribir cualquier cosa es tremendamente fácil, o, cuanto menos, bastante fácil, pero que escribir literatura es una trampa mortal y que la más piadosa exigencia que se le quiera imponer a una obra embrionaria la herirá de muerte tan pronto cómo la mente alumbre tal exigencia. Escribir literariamente es una tarea gozosa. Pero la literatura contiene un reto mayor y perverso, producto de una ironía cruel o de una percepción distorsionada del lenguaje, que es la invitación a transmitir algo con ella, más allá del mensaje “soy un texto literario”, de su propia condición de lenguaje poético. En última instancia, claro, el mensaje que debe añadirse es que el texto sea “bello”, o dicho de otro modo, se impone una exigencia estética al producto literario. Entonces, la comprensión del fenómeno estético y sus relaciones con el arte destripa el cosmos entero en su proceso, y lo hace de todas las formas posibles e imaginables, y entonces uno se da cuenta de que no es posible pensar un modo de atrapar la belleza, ni tampoco de percibirla. En consecuencia, escribir algo valioso se revela como una tarea absolutamente imposible. Llegado este punto, la sensatez, que no pudo o quiso ser escuchada, retorna al aspirante a escritor como Satanás a Cristo en el desierto, y tentará de nuevo al vacilante iniciado para que deserte por fin de eso de escribir y regrese a las disertaciones lúdicas o a sus quehaceres seculares.

Por desgracia algunas personas extraviaron una parte de sí mismas en su exploración de la calidad literaria, o la empeñaron, o la entregaron, y ya no pueden buscarse por entero sin recorrer los espacios de la escritura. Ya no se reconocen a sí mismos sin la escritura, ni sin la lectura minuciosa y los debates, reflexiones y lecturas complementarias, que ya lejos de ser un antídoto como fueron en los días felices y edénicos, son parte del veneno. Literatura y psique forman una maraña inextricable. Probablemente podría extirparse una psique particular de la literatura, lo cual es una consideración eufemística del suicidio. Si ya se ha producido el fatal enredo, la literatura no podrá arrancarse nunca por entero del espíritu. Y el escritor tendrá que regresar tarde o temprano a ella. No podrá descansar jamás, consumido por el impulso que lo entrega a la literatura y las desproporcionadas exigencias que ésta impone en su seno. La necesidad de escribir y la angustia que se experimenta durante el fracaso serán la sartén y las brasas del escritor para el resto de su vida.

Por tanto, uno, en su Edén de la no-escritura, podría preguntarse: ¿qué es un escritor? ¿Qué distingue a un escritor? Un escritor es una persona que necesita escribir y no encuentra el modo de remediarlo. Si lo encontrara, lo aplicaría. Cuando lo encuentra, lo aplica. Claro que muchas veces no es tan dramático, y el escritor se resigna a sus circunstancias y las maneja con brío, pero esto sólo es un ejemplo de fuerza y de integridad, y en ningún caso atenúa el dramatismo de estas circunstancias. Este escritor ya no encuentra consuelo en las escapadas ocasionales, y se ha acondicionado su celda de desvelos, inquietudes e incertidumbres para habitarla lo más dignamente posible. Pero lo natural es que un escritor desespere y muera en el intento de escribir algo verdaderamente bueno.

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  1. Creo que la literatura es una patera de papel, frágil y donde la mayoría vamos a morir en altamar los pocos que lleguemos vamos a ser deportados en el mejor de los casos, muchos lo pasaran en el campamento aguantanamizado, los pocos que logren escapara a la guardia civil, al racismo de los pobladores, y ahora a la recesion, podran conseguir algun trabajo de sol a sol, mientras llega la novela que nos hará famosos, en fin…

  2. …siguiendo la comparación, los patrones de la patera son los editores, lulu y cia.

  3. … en definitiva como los amigos que vienen en patera perseguimos un sueño, pero el nuestro es más tortuoso y siempre que perseguis un sueño, hay cabrones que te la van hacer difícil.

  4. lo que voy a decir puede ser totalmente una pose, pero creo que Bukowsky decia algo asi como que había muchos y buenos culos por cincuenta dolares, parfarseando diriamos que no tiene sentido compararte con quixote o que se yo borge o con el conde lucanor, uno escribe lo propio y lo trata de hacer lo mejor que puede y punto, sin aspavientos.

  5. sí, ese último pensamiento es un buen modo de sobrevivir con la cabeza alta, aunque “hacer lo mejor que puede” sigue manteniendo extremo el nivel de la tortura

  6. ¿Porqué tortura?

  7. Porque te somete a la perpetua angustia de exigirte más, de poder hacerlo mejor, de buscar tantas perspectivas que acabas perdiendo todo criterio del ritmo de la prosa, de la calidad de las ideas, la calidad de la narración, y huérfano de ese criterio te sigues exigiendo lo máximo.

  8. Es un error intentar racionalizar o intelectualizar sobre la expresión humana. Desgraciadamente, la literatura es puro raciocinio. Imposible el expresionismo abstracto aplicado a un relato, por poner un ejemplo obvio. Aún así, estamos todos a tiempo que intentar racionalizar menos.

    El arte es una forma de expresión, y quiere ser pura. Significa que alguien quiere oir lo que otro quiere decir, de la forma en la que le surja. De forma visceral, si es necesario. No quiere una pieza de ebanistería. Tus motivos tendrás para vestir una idea que lo requiera con un tratamiento estético impecable, belleza aparte.

    Pero ese trabajo intelectual nos aleja implacablemente de emoción y sentimiento, y por tanto de necesidad artística. Cuando la búsqueda de esa maldita combinación de colores que habíamos soñado se queda encallada en la punta de los dedos, será que hemos olvidado el porqué.

    Yo pienso mucho en ello ultimamente. Será una crisis creativa. Buena suerte, y recuerdos a tu psique cuando la veas, si no está demasiado liada desenmarañandose del lenguaje que la articula como tal, y a la vez la hace siamesa de la literatura.

  9. Qué putas, las crisis creativas, qué deprimentes. Cuando vea a mi psique tengo ganas de echarle una buena bronca pero sé que la recibiré como al hijo pródigo; cuando estemos celebrando la matanza de nuestro mejor ganado espero darle recuerdos tuyos, aunque sería más fácil si supiera algo más sobre ti que estos comentarios.

  10. Yo creía que me tenías calado desde el principio. Soy uno que no tiene blog propio pq se esplaya en los ajenos. De todas formas, invita a la celebración a algún amigo de esos que graban calcetines por la vida, que ese seguro que me reconoce… Nos vemos (jejeje!)

  11. Fe de (er)ratas, es eXplayarse.

    Firmado TR

  12. Podría haberte calado, pero no te imaginaba/recordaba leyendo a Patricia Highstmith y eso me despistó. Tú expláyate, expláyate. Un abrazo.

  13. Fue un regalo… yo no he sido!

    Por cierto, he hecho mis deberes. A ver que te parece: http://www.infonomia.com/img/pdf/hayqjoderse.pdf

    “el silencio es el último rincón de los momentos clave”

    saludos maestro

  14. ahh no he leído esa recopilación del blog pero no me sorprende que tenga muchos momentos brillantes como este


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